Enseñando para una vida mejor es un programa creado por la Fundación Ingeniero Alejo Peralta y Díaz Ceballos IBP, dirigido a jóvenes mayores de 16 años de edad de ambos sexos que habitan en zonas rurales marginadas a quienes se brinda educación básica para el uso de la tecnología para el trabajo, se ha aplicado a jóvenes de distintas escuelas secundarias incorporadas a la SEP del Estado de México como a habitantes de la población en general.

Se cuenta con dos unidades de transporte (tipo van), operadas por dos instructores cada una (que a su vez hacen la función de chofer y asistente). Cada camioneta está equipada con 8 estaciones de trabajo con conexión a Internet vía satélite, un multifuncional, planta de energía eléctrica, antena satelital y aire acondicionado. El trabajo que se realiza con este equipo está orientado a desarrollar habilidades para la utilización de la lengua escrita y las matemáticas a través del uso de la computadora. Con este sistema se proporcionan las herramientas que permiten a los jóvenes iniciarse en el mercado laboral en mejores condiciones para que eleven su nivel de ingresos y de vida.
 
¿Qué es Enseñando para una vida mejor?

Equipo humano


Educación para el trabajo

La capacitación de los instructores se llevó a cabo en el anexo de la Dirección General de Servicios de Cómputo Académico de la UNAM, y fue impartido por pedagogas del centro, siempre bajo el apoyo y colaboración de los miembros de la Fundación Alejo Peralta. Al mismo tiempo que fueron impartidos los cursos se fue desarrollando y mejorando el modelo didáctico.



Se logró que los instructores identificaran a la computadora como herramienta didáctica, que desarrollaran normas para la selección y adaptación de actividades, así mismo formar criterios para la intervención docente en el proceso de selección de materiales electrónicos de apoyo a la enseñanza.


Perfeccionaron el manejo del sistema operativo, paquetería, Internet, configuración de equipos e instalación de programas. Algo fundamental en esta etapa fue adquirir las habilidades que los instructores deberían poseer para poderlas implementar en el momento de transmitir sus conocimientos a los jóvenes. ¿Cómo romper con el miedo?, ¿cómo explicarles que una máquina les puede cambiar sus oportunidades de estudio y trabajo? Fue así como desde su origen Enseñando para una vida mejor, se planteó como un sistema educativo innovador, con visión, siempre contemplando el lado humano.

Se llevaron a cabo prácticas en el laboratorio de cómputo y posteriormente en la unidad móvil ya con el equipo técnico y humano real.




En Pastejé, Estado de México, se tomó el curso y realizaron prácticas con la empresa proveedora del servicio de conexión satelital para aprender a realizar el armado y calibraje de la antena con la cual está equipada la camioneta. Esta etapa del entrenamiento es indispensable ya que la conexión a Internet es básica, así como saber el cuidado y manejo de las piezas delicadas y costosas. Es importante señalar que los instructores a su vez operan la unidad móvil así que también recibieron un curso de manejo y mantenimiento por parte de la empresa Mercedes Benz México.

 
Para lograr el éxito de este proyecto ha sido fundamental encontrar el equipo humano que imparta los cursos, ya que se requieren personas con conocimientos pedagógicos y especializados en cómputo, pero además deben tener sensibilidad para establecer una buena relación con la comunidad a donde llegan y sobretodo con aquellos que van a trabajar en la unidad móvil durante 10 días y que nunca antes han recibido este tipo de atención. Se buscó que no se impartieran clases como en el método tradicional, donde el maestro se para al frente del salón y desde ahí da su clase. En este caso los instructores comparten con los jóvenes sus conocimientos, trabajan y a la vez aprenden, así se logra establecer una relación de compañerismo que es fundamental para alcanzar las metas en el tiempo que se tiene estimado.
Los instructores son jóvenes de alguna localidad cercana a donde se imparten los cursos, lo cual facilita su traslado de donde habitan a la zona de trabajo que, en la mayor parte de las ocasiones, se trata de puntos alejados de las zonas urbanas, esto implica que tengan que permanecer en ese lugar durante el tiempo que imparten el curso. La jornada de trabajo inicia antes de las 7:00 AM hora de la primer clase y terminan después de las 7:00 PM, cuando concluye la última.

TESTIMONIOS Equipo de trabajo

Nancy Becerril López

Este año ha sido muy agradable, lleno de bonitos recuerdos en cada una de las comunidades que he visitado donde mi mejor recompensa al impartir un curso es cuando los alumnos agradecen que estemos en su localidad brindándoles las facilidades para que sepan utilizar una computadora y me siento muy satisfecha de escuchar “Gracias”, esto indica que estamos haciendo un buen trabajo encaminándolos a que aprendan cosas nuevas y sean mejores cada día.
Puedo resaltar que uno de los municipios que más me agrado vi- sitar ha sido San Felipe del Progreso, en donde pudimos impartir cursos a escuelas y comunidad abierta; al llegar la mayoría de los jóvenes no sabían utilizar una computadora y en cada actividad que realizaban en la unidad móvil les parecía sorprendente se podía realizar con ella, fue muy grato ver el gran avance que tenían día a día y que mostraban el interés de aprender mucho más, al término del curso ellos contentos nos daban las gracias por los conocimientos impartidos y nos pedían que regresáramos para que el resto de sus compañeros tengan la misma oportunidad de aprender.


José Emilio Castillo Miramar



Definir las variadas experiencias que he tenido desde que comencé, sería describir cada una de ellas, sólo me quedo con una gran satisfacción de saber que se puede ayudar a mucha gente en lugares que jamás pensarían uno que no conocieran de la tecnología que hoy en día nos rodea. Al inicio una serie de expresiones de asombro y alegría, al final agradecimientos y muchos amigos que al día de hoy siguen teniendo comunicación gracias a lo aprendido en los cursos. Y a todo esto te que- da como experiencia que a cualquier lugar que acudes no sólo se va a enseñar sino a aprender también.


Aaron Domínguez López

A más de un año de pertenecer al programa Enseñando para una vi- da mejor como instructor, visitan- do distintas comunidades del estado de México para impartir los cursos de computación, he tenido el placer de conocer y convivir con personas de distintos ámbitos económicos y culturales quienes han sido beneficiados por la gran labor que está llevando acabo la Fundación Alejo Peralta al impartir cursos de manera totalmente gratuita con el único objetivo de proporcionar las competencias básicas sobre computación que permitan a las personas capacita- das que abandonan sus estudios al concluir su educación secundaria e incluso antes aspirar a una mejor opción laboral. Cumplir con este cometido ha representado un gran reto en las distintas comunidades que hemos visitado donde en ocasiones nos encontramos con personas que no tienen ningún conocimiento sobre computación, pero al finalizar una gran satisfacción al ver que gente que en un principio no sabia absolutamente nada en computación ahora tiene la habilidad de utilizar un procesador de textos, navegar y comunicarse a través de Internet e incluso hacer operaciones matemáticas utilizando la hoja de calculo, al mismo tiempo me ha tocado ser testigo de la alta marginación económica y tecnológica con la que se vive en algunas de las comunidades que hemos visitado.
Es para mi motivo de gran orgullo y satisfacción personal el poder contribuir con el programa como instructor dando mi mejor esfuerzo todos los días para lograr transmitir de manera eficaz los conocimientos necesarios para que las personas que toman el curso aprendan a utilizar las herramientas básicas sobre computación, una de las mejores experiencias que podría compartir en este año de trabajo fue en el segundo curso de la comunidad de San Felipe del Progreso donde estuvimos trabajando con gente de comunidad abierta que había abandonado sus estudios, algunos al finalizar la secundaria o antes, y después de diez días de curso son capaces de utilizar una computadora y escuchar de viva voz palabras de agradecimiento como las siguientes: “de no haber sido por la Fundación tal vez jamás en mi vida hubiera tenido la oportunidad de aprender a usar una computadora”, este tipo de comentario confirma que el objetivo del programa Enseñando para una vida mejor se esta cumpliendo, desafortunadamente así como me ha tocado ver casos de éxito con el programa siguen habiendo muchísimas comunidades de nuestro país que se encuentran con alta marginación tecnológica, lugares donde aún queda mucho trabajo por hacer, en lo personal espero que algún día el programa pueda llegar a todos los rincones más marginados de nuestro país.


Martín Gabriel Serapio

Han pasado ya algunos ayeres desde que inicié mi participación en este gran proyecto llamado Enseñando para una Vida Mejor y puedo compartir con ustedes un millón de sensaciones, mil experiencias gratas, cientos de momentos inolvidables, decenas de recuerdos agradables y un solo sentir el cual es la satisfacción al creer que en algo he contribuido a mejorar la calidad de vida de algún joven.
Al formar parte de este proyecto he podido conocer muchas ca- ras de nuestro Estado de México, aquel que es progresista y que va a la vanguardia, pero la otra es aquella en la cual prevalece el rezago y la marginación tecnológica, de ahí la importancia de la labor que hace la Fundación en pro de la educación y me enorgullece formar parte de este gran equipo que está comprometido a mejorar la calidad educativa de los jóvenes mediante los cursos de computación que impartimos.
El trabajo de instructor es muy gratificante y en lo personal me llena por que cuando llegamos a una comunidad y encontramos a personas que en su vida han utilizado un equipo de computo e inclusive les da miedo encenderlo o tocar- lo por miedo a, según ellos, des- componerlo y ver que después de unos días ese miedo se va transformando en ganas, en deseos de saber y de aprender, es un aliciente que me hace seguir en es- te proyecto.
Debo de comentar que la par- te que menos me gusta del curso es el ultimo día porque es difícil dejar un lugar que por unos momentos fue como tu casa, es complicado pensar que tal vez ya no volverás a ver a la gente que por 10 días fueron más que alumnos, porque llega un momento en el que ellos se vuelven tus amigos y tú el de ellos.
Lo bueno es que se que no es así por que gracias a los cursos los jóvenes aprender a usar me- dios y formas de comunicación que permiten que las relaciones y la convivencia jamás se pierdan.
Por ello aunque es difícil irse y dejar un lugar, nos queda el con- suelo de que no será la última vez que estemos ahí, todo sea por llegar a nuevos lugares y capacitar a mucha más gente para que pueda tener una vida mejor.
Personal capacitado
Equipo de trabajo
Equipo


Enseñando para una vida mejor es un programa creado por la

Fundación Ingeniero Alejo Peralta y Díaz Ceballos IBP

D.R. México 2012